De los medios al Capitolio: así funciona la arquitectura de influencia de Marruecos en Washington
Registros federales estadounidenses revelan una estructura de representación repartida entre comunicación estratégica, relaciones gubernamentales, advocacy, delegaciones y diplomacia económica. Contratos y filings de FARA permiten reconstruir cómo Rabat profesionaliza la defensa de sus intereses en Washington.
HALLAZGOS PRINCIPALES
- Marruecos utiliza diferentes firmas estadounidenses para funciones diferentes, en lugar de depender de un único operador: comunicación, relaciones gubernamentales, advocacy, delegaciones y representación económica.
- Qorvis ocupa la capa de comunicación estratégica. Su contrato incluye desarrollo de mensajes, earned media, amplificación digital, validators, planificación de eventos, mapas de audiencias, medios objetivo, conceptos de op-eds e influencers.
- Brownstein trabaja directamente sobre el entorno institucional. Los filings documentan contactos con la oficina del senador Ted Cruz relacionados con el denominado “Polisario bill”.
- Scribe trabaja sobre advocacy, análisis de políticas y relaciones bilaterales para el Ministerio de Exteriores marroquí, con honorarios inicialmente de 75.000 dólares mensuales y posteriormente 60.000.
- ThirdCircle declaró pagos por 840.000 dólares, incluidos 760.000 dólares en un único pago en diciembre de 2025. La documentación no permite asignar ese importe a una actividad concreta.
- OCP constituye un segundo circuito de influencia económica, vinculado a agricultura, fosfatos, fertilizantes, comercio y relaciones gubernamentales a través de OCP North America y firmas como Cornerstone y DGA Group.
QUÉ SABEMOS
- Las relaciones contractuales documentadas existen.
- Qorvis, Brownstein, Scribe y ThirdCircle aparecen vinculadas a diferentes actores oficiales marroquíes.
- Sus funciones declaradas son diferentes y parcialmente complementarias.
- Qorvis tiene un contrato de 35.000 dólares mensuales, más determinados gastos sujetos a aprobación.
- Brownstein registra un retainer de 65.000 dólares mensuales durante un año.
- ThirdCircle declaró dos pagos que totalizan 840.000 dólares.
- La documentación analizada atribuye a OCP S.A. una participación estatal marroquí del 94 %.
- El Sáhara Occidental aparece directamente en contactos legislativos registrados.
QUÉ NO SABEMOS
- Si todas las firmas coordinan regularmente sus estrategias.
- Si existe un centro único desde Rabat que gestione todas estas actividades.
- Qué influencia efectiva tuvo cada contacto sobre decisiones políticas estadounidenses.
- Si alguna reunión produjo cambios concretos de legislación.
- Qué servicios específicos justificaron el pago de 760.000 dólares a ThirdCircle.
- Qué periodistas, influencers o terceros validadores acabaron participando en las acciones contempladas por Qorvis.
- Qué contenidos publicados pueden atribuirse causalmente a estas firmas.
- Cuánto modifica realmente esta estructura la percepción estadounidense de Marruecos.
- Si actividades similares existen con una escala comparable fuera de Estados Unidos.
Neil Fernandez · 2 de septiembre de 2026
Marruecos no depende de una sola firma para defender sus intereses en Washington. Los registros públicos revelan un sistema repartido entre agencias de comunicación, asesores de políticas, lobistas, facilitadores de delegaciones y representantes de intereses económicos. Cada pieza trabaja sobre una parte distinta del ecosistema estadounidense.
Washington como centro de gravedad
La influencia exterior rara vez se parece a una única sala de operaciones. En Washington suele adoptar una forma mucho más prosaica: contratos, consultoras, reuniones, argumentarios, contactos con medios, policy papers, delegaciones, relaciones con el Congreso y representación de intereses económicos. En el caso de Marruecos, los registros del Foreign Agents Registration Act (FARA) permiten observar una arquitectura particularmente diversificada.
La documentación pública revisada por BRK Journal muestra que distintos actores marroquíes —la Embajada del Reino de Marruecos, el Ministerio de Exteriores y el ecosistema empresarial de OCP— han recurrido a firmas estadounidenses con funciones diferentes. Algunas trabajan sobre percepción pública y medios; otras sobre Congreso y Administración; otras sobre análisis político y stakeholders; y otras defienden intereses económicos vinculados a fosfatos, fertilizantes y comercio.
Ese reparto funcional es el dato central. No demuestra por sí mismo que todas las firmas coordinen sus actividades entre ellas, ni convierte el lobbying registrado en una actividad ilícita. FARA es, ante todo, una ley de transparencia: obliga a determinados agentes que actúan en Estados Unidos en nombre de principales extranjeros a revelar contratos, actividades, pagos y materiales. Precisamente esa publicidad permite reconstruir cómo se organiza la representación de intereses marroquíes en Washington.
Qorvis: construir el relato
La incorporación más reciente y más visible en la capa de comunicación es Qorvis. En agosto de 2026, la firma registró al Reino de Marruecos como principal extranjero y describió el objetivo del encargo como apoyo de comunicación estratégica alrededor de la relación entre Estados Unidos y Marruecos.
El alcance declarado es extraordinariamente específico. El filing enumera asesoramiento estratégico, desarrollo de mensajes, earned media, amplificación digital, relación con “validators”, planificación de eventos y delegaciones, apoyo de comunicación, gestión de asuntos sensibles y reporting. Entre los entregables figuran una narrativa de campaña, mapa de audiencias, lista de medios objetivo, talking points, documentos de contexto, conceptos de artículos de opinión, temas de contenido digital y un mapa de influencers y terceros validadores.
El acuerdo establece 35.000 dólares mensuales por servicios profesionales durante una campaña inicial de seis meses, con opción de extenderla hasta doce. Los gastos de publicidad pagada, viajes, eventos, investigación, encuestas, patrocinios, producción e “influencer fees” quedan sujetos a aprobación separada.
La relevancia del contrato no está en descubrir una actividad oculta. Está en la claridad con la que define una estrategia moderna de comunicación de Estado: identificar audiencias, diseñar mensajes, seleccionar medios, trabajar con terceros que aporten credibilidad y amplificar contenidos. Es la capa destinada a influir en el entorno informativo y en la percepción pública estadounidense.
Brownstein: la puerta institucional
En paralelo existe una capa distinta: la de acceso y relaciones gubernamentales. En marzo de 2026, Brownstein Hyatt Farber Schreck registró un acuerdo para actuar como asesor de políticas de la Embajada del Reino de Marruecos. El contrato fija un retainer de 65.000 dólares mensuales durante un año.
Los documentos FARA aportan algo más valioso que la cifra: registran contactos concretos. Entre el 13 y el 17 de marzo de 2026, personal de Brownstein comunicó con miembros de la oficina del senador Ted Cruz para solicitar el texto de una iniciativa y programar conversaciones y reuniones sobre el denominado “Polisario bill”.
Los registros identifican métodos —correo electrónico y mensajes de texto— y propósitos. Eso permite distinguir con precisión dos ámbitos. Qorvis trabaja sobre narrativa, medios y percepción; Brownstein opera directamente en el ecosistema de policy, Congreso y legislación. Que ambas firmas cubran funciones complementarias no demuestra una coordinación operativa entre ellas, pero sí revela que Marruecos utiliza especialistas distintos para interlocutores distintos.
Scribe: advocacy y política bilateral
Una tercera pieza es Scribe Strategies & Advisors. El principal extranjero declarado es el Gobierno del Reino de Marruecos, concretamente su Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero.
El acuerdo presentado ante el Departamento de Justicia define el trabajo como representación de asuntos gubernamentales y consultoría estratégica relacionada con el Gobierno estadounidense y las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Marruecos. Incluye advocacy, análisis de políticas y engagement con stakeholders relevantes.
La estructura económica del contrato también es pública. El acuerdo contempló 75.000 dólares mensuales durante los tres primeros meses y 60.000 mensuales a partir de entonces. Su periodo inicial fue de seis meses, desde el 28 de julio de 2025 hasta el 27 de enero de 2026, con renovación automática por periodos sucesivos de seis meses salvo terminación conforme a sus condiciones.
Scribe ocupa así un espacio diferente al de una agencia de comunicación pura o una gran firma de lobbying legislativo: análisis, advocacy, interlocución y acompañamiento de la relación bilateral. En conjunto, las tres capas —comunicación, relaciones gubernamentales y policy— permiten a Rabat operar simultáneamente sobre públicos, intermediarios y decisores.
ThirdCircle y el dato de 760.000 dólares
ThirdCircle añade una dimensión menos convencional. Sus declaraciones FARA describen trabajos para la Embajada de Marruecos que incluyen asesoramiento para atraer representantes de la industria cinematográfica a localizaciones e instalaciones marroquíes, contactos con profesionales del sector y conexiones con funcionarios y representantes de la industria dentro de Marruecos.
La firma también declaró como actividad política la asistencia para organizar reuniones de la Embajada. En un registro correspondiente al 12 de enero de 2026 aparece un contacto mediante mensajes con funcionarios de gobiernos locales para coordinar una visita a Marruecos.
El supplemental statement presentado el 29 de mayo contiene, además, un dato financiero que exige especial cautela. ThirdCircle declaró haber recibido de la Embajada de Marruecos 80.000 dólares el 7 de noviembre de 2025 y 760.000 dólares el 10 de diciembre. Ambos pagos aparecen descritos con la fórmula genérica “Payment for services rendered”, con un subtotal de 840.000 dólares.
El registro prueba la existencia, fecha, pagador, receptor y categoría contable declarada de esos pagos. No permite, por sí solo, asignar los 760.000 dólares a una reunión, viaje, campaña o actividad específica. Cualquier interpretación adicional requeriría documentación contractual o contable que desagregue el importe. Esa diferencia entre lo documentado y lo inferido es esencial.
OCP: la diplomacia económica
La arquitectura marroquí en Washington no termina en la Embajada. Existe un segundo circuito alrededor de OCP, uno de los principales grupos mundiales del sector de fosfatos y fertilizantes. Un registro FARA declara que OCP S.A. está mayoritariamente en manos del Estado marroquí —un 94% según la documentación presentada—, circunstancia que convierte su actividad de representación estadounidense en una pieza relevante para entender la dimensión económica del poder exterior de Rabat.
Cornerstone Government Affairs mantiene una relación registrada con OCP S.A. a través de OCP North America. El archivo público muestra actividad repetida en 2026, con materiales registrados en enero, marzo, julio y varias fechas de agosto, incluyendo el 27 de agosto. Los documentos distribuidos en nombre de OCP abordan asuntos como fertilizantes fosfatados, mercado agrícola estadounidense y cuestiones comerciales.
A ese circuito se añadió en marzo de 2026 DGA Group Government Relations, que registró a OCP North America como nuevo principal extranjero. La fotografía que emerge es la de una diplomacia económica paralela a la representación puramente política: mientras la Embajada y el Ministerio de Exteriores trabajan la relación bilateral, OCP y sus representantes defienden intereses que conectan agricultura, seguridad alimentaria, comercio, aranceles y una materia prima estratégica.
Separar artificialmente ambas dimensiones puede llevar a perder una parte de la historia. La influencia de un Estado moderno no se proyecta únicamente mediante embajadores y comunicados; también viaja a través de empresas estratégicas, cadenas de suministro, asociaciones sectoriales y debates regulatorios.
Una arquitectura, no una conspiración
La suma de estas relaciones dibuja una arquitectura profesionalizada, pero conviene precisar qué significa esa palabra. Los registros públicos permiten demostrar que varias firmas trabajan simultáneamente para actores marroquíes y que sus funciones son complementarias. No permiten afirmar, sin pruebas adicionales, que exista un centro único que dirija cada contacto, artículo, viaje o mensaje.
Tampoco sería correcto atribuir automáticamente a estas firmas cualquier narrativa favorable a Marruecos que circule en redes sociales o medios. El entorno informativo contemporáneo es multi-actor: gobiernos, periodistas, activistas, empresas, plataformas, comunidades digitales y campañas de terceros pueden amplificar mensajes similares por motivos completamente distintos.
Lo que sí puede sostenerse es más concreto. Marruecos ha invertido en una capacidad estable para participar en el proceso político estadounidense: comunicar, generar contexto, cultivar interlocutores, seguir legislación, organizar visitas, movilizar terceros y defender intereses comerciales. Esa infraestructura no sustituye a la diplomacia tradicional; la amplía.
El Sáhara como punto de convergencia
La cuestión del Sáhara Occidental aparece de manera natural en esta arquitectura porque es uno de los grandes ejes de la política exterior marroquí. Los contactos de Brownstein con la oficina de Ted Cruz sobre el “Polisario bill” son un ejemplo documental de cómo un asunto central para Rabat entra en los circuitos legislativos estadounidenses.
Pero reducir todo el aparato de representación al Sáhara también sería insuficiente. Los contratos cubren una agenda más amplia: relación bilateral, imagen internacional, inversión, delegaciones, cooperación, defensa, agricultura, fertilizantes y comercio. Lo que se observa no es una campaña monotemática, sino una infraestructura capaz de actuar sobre varios expedientes a la vez.
El poder de estar presente
En Washington, la influencia no garantiza el resultado. Contratar una firma no asegura que un senador vote de determinada manera, que una Administración cambie de política o que un periodista adopte una narrativa. El sistema estadounidense está saturado de intereses nacionales, extranjeros, empresariales y sociales que compiten por atención.
La ventaja que compra una arquitectura de representación es otra: presencia. Capacidad para detectar un debate antes de que madure, colocar argumentos, responder rápidamente, organizar interlocutores, acercarse a oficinas relevantes y mantener una narrativa coherente durante meses.
Por eso el dato más importante no es el contrato individual más caro ni el pago más llamativo. Es la especialización. Comunicación estratégica para trabajar la percepción; policy advisors para el Capitolio; advocacy para las relaciones bilaterales; facilitadores de delegaciones; y firmas de government relations para intereses económicos vinculados a OCP.
La arquitectura de influencia de Marruecos en Washington no necesita ser secreta para ser estratégica. Buena parte de ella está escrita, con nombres, cantidades y funciones, en los propios archivos del Departamento de Justicia. La verdadera historia está en leer esos documentos como un sistema y no como contratos aislados.
Qué demuestra FARA — y qué no
El registro bajo FARA no constituye por sí mismo una acusación de espionaje, corrupción o actividad ilegal. Es un régimen federal de transparencia aplicable a determinados agentes que actúan en Estados Unidos en nombre de principales extranjeros. Este artículo describe contratos y actividades declarados públicamente y separa esos hechos de cualquier inferencia sobre coordinación, eficacia o influencia real en decisiones concretas.